Jugarse la vida por ir a clase...

Hace 12 años se cayó el puente y los jóvenes de 5 veredas tienen que cruzarlo a pie. Cuando crece el río, les cobran 500 pesos por pasarlos en canoa. Y no es uno ni dos, sino unos 300 estudiantes de cinco veredas de Ortega (Tolima, Colombia), los que tienen todos los días una preocupación para ir al colegio: la creciente del río Tetuan.

Los jóvenes de las veredas Vuelta del Río, Bocas del Tetuán, Nicolás Ramírez, San Diego y Balsillas deben cruzar a pie el río para ir al colegio Nicolás Ramírez , ya que hace 12 años se cayó el puente y nadie se ha preocupado de volverlo a levantar.

A Dilsa Cadena, una estudiante de último año de secundaria, casi la cubría por completo el río cuando (seguir leyendo) ...Ver video, pulsa aquí.

empezó a estudiar. Ahora, ayuda a las niñas más pequeñas a cruzarlo.Los que estudian en turno de la mañana deben levantarse a las 4, arreglarse rápido y salir rumbo a la orilla del río. Si no está crecido, lo pasan caminado. Se quitan las medias y los zapatos. Los muchachos se ponen remangan los pantalones y las niñas apenas se recogen la falda del uniforme. Así, todos se enfrentan al agua. Llevan bolsas para envolver los útiles y la ropa. A los más pequeños, a quienes el río cubre, les ayudan los más grandes.

Pese a sus esfuerzos, llegan al otro lado con la ropa mojada y así siguen para el colegio, ya que tienen que entrar a clases a las 5:45 de la mañana. Dilsa llega, regularmente, con sus medias y zapatos mojados. A otros se les mojan constantemente los cuadernos y a otro joven le toca escribir en hojas sueltas porque el río se llevó sus cuadernos.

"Esto es muy duro. Nos toca mojarnos todos los días. Así he pasado todo el bachillerato", exclama Arcadio Ducuara. Y Catherine agrega que toda la ropa se le moja y no tiene más para cambiarse.

El calvario es igual para los que estudian por la tarde, la única diferencia es que los jóvenes deben librar una carrera contrarreloj porque salen a las 6 y se les viene la noche encima en el camino.

Milady Topa, de 11 años, que tiene el rostro triste y la voz apagada, susurra: "siento miedo de pasar el río en la oscuridad".

Y cuando el Tetuán está crecido deben pasar en una vieja canoa, que les cobra 500 pesos a cada uno. Andrea Gutiérrez, cuenta que a veces sus compañeros no tienen ese dinero para cruzar en la canoa. "Nos toca tirarnos acalorados al río y esto es muy peligroso", dice.

Los estudiantes vienen de familias pobres, que viven del cultivo de maíz y de plátano. José Hernán Urueña, coordinador del colegio Nicolás Ramírez, comenta que a pesar de la circunstancia tan dolorosa los estudiantes tienen un buen rendimiento.

"Nunca les cerramos las puertas porque entendemos las grandes dificultades que atraviesan", dice.

El alcalde de Ortega, Ángel Monroy, cuenta que incluyó en el Plan de Desarrollo para este año una partida de 250 millones de pesos para un puente peatonal sobre el río Tetuán. La obra puede costar 400 millones de pesos y ya existen dos torres levantadas a cada lado.
Mientras la promesa se cumple, los estudiantes seguirán desafiando las aguas del Tetuán para ir a estudiar.

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